El director de Surisan, José Oroquieta, valoró la condena y expulsión del país que recibió uno de los integrantes de la banda de brasileros que asaltó la concesionaria de Puerto Madryn el 9 de febrero del 2024.
Aseguró que la intención de la firma en general y la suya en particular fue comprometerse como querellantes para que la cosa no quede en la nada y eso significó que el grupo de profesionales convocados por ellos, más el ministerio público fiscal, hayan llevado a buen puerto una investigación y la condena de cumplimiento efectivo a pesar de haberse dado en el marco de un jucio abreviado.
Los restantes integrantes de la banda de brasileros que fueron atrapados tuvieron suerte variada: Uno está detenido en la Unidad 6, una mujer del grupo está esperando el juicio oral y un restante logró fugarse de la cárcel.
Oroquieta entendió que era necesario dar un paso más allá de lamentarse por lo ocurrido y en ese concepto describió la actitud de enfrentar con todas las armas legales la función de querellantes.
Admitió el perjuicio económico que le produjo al grupo porque las camionetas, si bien fueron recuperadas, ya no pudieron ser vendidas como 0 kilómetros y presentaban algunos desperfectos que tuvieron que reparar, pero esa no fue la motivación central sino el hecho de que las cosas no queden en la nada.