La causa judicial que investiga a una presunta secta de origen ruso con vínculos en Bariloche sumó en las últimas horas la palabra de una de las jóvenes señaladas por la fiscalía como posible víctima. En una entrevista, la mujer negó haber sido explotada y aseguró que llegó a la Argentina por decisión propia.
Elena Makarova relató que viajó desde Rusia para alejarse de una relación violenta y transitar su embarazo en un entorno tranquilo. Según su versión, eligió Bariloche para descansar y recuperarse emocionalmente, donde llevó una vida apacible durante varios meses. “Me sentí segura, cuidada y pude recomponerme mentalmente”, afirmó.
La joven explicó que solo tuvo vínculo con dos mujeres —Angelina y Svetlana— a quienes describió como personas de confianza que la acompañaron durante su estadía. Una de ellas la asistía como traductora en las consultas médicas. Negó conocer al resto de los acusados y rechazó haber sido captada por una organización criminal.
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El episodio que dio origen a la investigación ocurrió tras el nacimiento de su hijo, cuando personal médico alertó a la Justicia por una situación que consideraron irregular. Makarova sostuvo que fue detenida inmediatamente después de la cesárea, sin comprender lo que sucedía ni recibir explicaciones claras. “Me dijeron que era una víctima cuando yo no entendía de qué”, expresó.
Actualmente de regreso en Rusia, la joven pidió que se cierre la causa y que se retire la calificación de víctima. “Quiero volver a vivir en paz con mi hijo. Lo que más deseo es que todo esto termine”, señaló.
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Mientras tanto, la Justicia Federal sostiene que existen pruebas suficientes para avanzar con la acusación por trata de personas, más allá del testimonio de la joven, y la investigación se encuentra en su etapa final.
Con información de El Cordillerano
