La situación de la empresa Lácteos Verónica es cada vez más crítica: sus tres plantas están paralizadas, no paga los salarios de sus 700 trabajadores, posee deudas millonarias con tamberos que le proveían la leche y acumula cheques rechazados por más de $13.600 millones.
La empresa, propiedad de la familia Espiñeira, posee la totalidad de las instalaciones industriales ubicadas en Lehmann, Suardi y Clason – todas en Santa Fe – sin funcionar desde mediados de enero, cuando finalizaron los contratos de trabajo a fasón. A partir de ese momento, no ingresó más leche a las plantas, lo que equivale a una producción nula tanto propia como para terceros, y, por lo tanto, la imposibilidad de generar ingresos.
Además, cuenta con una abultada deuda financiera. Según los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), a la fecha lleva emitidos 3.896 cheques sin fondo por casi $13.626 millones. A esto se suma una deuda con tamberos estimada en US$ 60 millones y otras con proveedores de servicios.
Anta este contexto, los trabajadores no están cobrando su salario: se les lleva adeudado los de enero, febrero y el medio aguinaldo de fin de año. En septiembre del año pasado se acordó el pago en cuotas que, según relatan sus empleados, nunca llegó a cumplirse, amén de que los problemas para abonar los pagos ya viene desde marzo.
Todo indica que la salida de esta situación crítica provendría de una venta de la empresa o de una asistencia financiera por parte de algún inversor o grupo, pero hasta el momento, son solo versiones, lo cual acrecienta el estado de incertidumbre de los 700 empleados que posee la firma, quienes, sin ingresos, hoy dependen de hacer eventuales changas, buscar nuevos trabajos y hasta de los bolsones de alimentos que envió la gobernación de Santa Fe.
Mientras tanto, los dueños de Lácteos Verónica y la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea (Atilra) buscan un principio de acuerdo para destrabar la situación con diversos intentos en la Secretaría de Trabajo tanto provincial como nacional. Cabe mencionar que el gremio no está exento de críticas por parte de algunos trabajadores de la empresa por su accionar en este conflicto.
Así, los empleados, ya sin ingresos ni labores por realizar, comenzaron a realizar marchas y asambleas en las puertas de las diferentes plantas, en busca de respuestas y cierta previsibilidad ante el acuciante panorama que están viviendo, como la que se dio el sábado pasado en Lehmann, donde se congregaron 500 personas, entre empleados y familiares.
Lácteos Verónica era una de las principales lácteas del país. Según el relevamiento realizado entre junio de 2024 y julio de 2025 por el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), la firma se ubicó en el décimo puesto del ranking de industrias lácteas del país, con un procesamiento diario de 577 mil litros de leche, lo que representa el 1,9% del total nacional.
«Abandonados»
“No tenemos más producción y naturalmente no cobramos: el último depósito lo hicieron el 29 de enero, que fueron $ 70.000 y estos últimos días entregaron en total más o menos $57.000. Prácticamente nos dejaron, estamos abandonados. Los dueños no toman una decisión, no producen, no venden, no hacen nada, entonces la situación es compleja”, comentó a Clarín Ricardo Villarroel, trabajador de la planta de Lehmann con más de 35 años de antigüedad.
Ante este panorama, Villarroel aseguró que los trabajadores “no podemos afrontar nuestras obligaciones, nuestras cuentas y naturalmente la cosa día a día se aprieta más porque no hay ya ni para la comida. El gremio está por su parte haciendo los trámites como corresponde legalmente, pero son tiempos que no son los mismos que los del estómago”.
“Más o menos tenemos la esperanza de que esta gente, los herederos de Espiñeira, tengan un gramo de humanidad, tomen las decisiones y terminen vendiendo, cerrando o haciendo algo porque seguimos siendo empleados de la fábrica y por lo tanto tenemos que ir a cumplir. Tengo compañeros que ya están buscando alternativas, pero hay un grave problema para encontrar trabajo”, concluyó.
Según comentó un integrante del cuerpo de delegados de la planta de Clason, la situación en esta planta es parecida a la de las otras dos, aunque ahora se agravó ya que la empresa discontinuó el transporte para llegar a la fábrica, teniendo en cuenta que está en el medio de la ruta 34.
“No sé si fue una estrategia o no (de la empresa), pero sacaron el colectivo. Ellos le deben a los productores, a nosotros, a los proveedores, y bueno, ahora se sumó también el transporte. Nosotros estábamos yendo para cuidar la fábrica, porque la planta se paró por completo: se paró la caldera, que es el corazón de la fábrica, el equipo de frío, todo”, relató.
En cuanto al mensaje que transmiten los dueños respecto a la situación actual, comentó: “Nos dicen ‘ya vamos a salir, esperen’, pero ¿sabés cuánto hace que venimos escuchando eso? Meses. Ese esperar hizo que llegáramos a esto”.
“Ahora hay otro rumor también que dice que en los primeros días de marzo va a haber novedades, porque a esto hay que sumarle que hay compradores, hay inversionistas, pero no le dan cabida para que entren en la firma y no sé por qué. ¿A qué están jugando? ¿Qué quieren hacer?”, completó el empleado que lleva 30 años trabajando en Verónica.
Otro empleado de Verónica, que no quiso dar su nombre por cuestiones de seguridad, disparó: “Desde el 8 de diciembre que no cobramos un peso. Nos deben a algunos trabajadores parte de diciembre, todo enero, febrero y el medio aguinaldo y todas las cargas sociales. Las fábricas están vacías totalmente. Abandonadas, literalmente”.
“En cuanto al gremio, están cerrados en su cofradía, cuidándose ellos. Es muy poca la información que le pasan a los trabajadores. De la provincia, la semana pasada llegó una caja con ayuda alimentaria que no alcanza para una familia. Es lo único que tenemos hasta ahora los trabajadores. Hoy ya están todos haciendo changas, tratando de rebuscarse el mango, porque ya hace tiempo que no tenemos para comer. Vivimos el día a día. Ya estamos tapados de deudas todos, la mayoría puso sus vehículos en venta. Hay compañeros no han podido pagar más el alquiler y se han ido a casa de familiares”, completó.
