En el valle de Cerro Radal, cerca de Lago Puelo, una familia marplatense concretó su sueño de producir vino patagónico y abrir sus puertas al turismo tras años de trabajo y desarrollo de infraestructura.
Pedro y Carina, oriundos de Mar del Plata, reciben desde hace cinco años a turistas de diversas procedencias en su bodega familiar, ubicada en Cerro Radal, un valle productivo cercano a Lago Puelo, en la Cordillera de Chubut. El emprendimiento, abierto de lunes a sábado de 16 a 20 horas, se encuentra a 3000 metros de la Ruta Nacional 40.
La familia llegó a la zona en 2007, tras vivir 15 años en Ushuaia, buscando un punto intermedio para facilitar los estudios universitarios de sus hijos. Tras adquirir un terreno de 7 hectáreas que era un bosque talado, dedicaron un año a la limpieza y varios más a desarrollar la infraestructura necesaria, como luz trifásica y agua, para instalar el sistema antiheladas vital para el viñedo.
«Somos uno de los primeros que arrancamos en la zona con viñedos, pero uno de los últimos que salimos a la venta», comenta Pedro. La primera botella se comercializó en 2022, tras un largo proceso. El proyecto original contempla 10.000 plantas en dos hectáreas. Actualmente, tienen 8.500 viñas, con 5.500 en producción plena, lo que les permite una cosecha anual de unos 6.500 kilos de uva.
Esta producción se traduce en aproximadamente 6.000 botellas al año, entre Pinot Noir y Sauvignon Blanc. El equipo cuenta con el asesoramiento del enólogo Mauricio Vegetti, el ingeniero agrónomo Christian Siaglo y la asesora comercial Carolina López Bueno.
Dado el tamaño de la bodega, la comercialización del vino no es suficiente. Por ello, el proyecto incluye un fuerte componente de etnoturismo, que ya atrae visitantes, y contempla el armado de un patio de comidas para diversificar la experiencia y la economía del emprendimiento.
