La venta de combustibles al público volvió a retroceder en noviembre de 2025 y confirmó que la contracción del consumo ya no es un dato aislado, sino una tendencia persistente. En un país con récord de producción de petróleo y gas gracias a Vaca Muerta, el mercado interno muestra una dinámica inversa: se consume menos, se ajustan hábitos y se redefine el patrón de demanda.
De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación, en noviembre se comercializaron 1.376.311 metros cúbicos de combustibles, frente a los 1.472.085 m³ del mismo mes de 2024. La caída interanual fue del 6,51%. En la comparación mensual, el retroceso alcanzó el 1,67% respecto de octubre, una baja que va más allá del efecto calendario.
Premium resiste, el volumen se retrae
El desagregado por tipo de producto vuelve a mostrar una brecha clara entre segmentos. Mientras los combustibles Premium lograron sostenerse —e incluso crecer levemente—, los productos de mayor volumen fueron los más golpeados.
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La nafta Premium aumentó 1,08% interanual y el gasoil Grado 3 subió 0,5%, una señal asociada a consumidores de mayor poder adquisitivo y a flotas específicas. En el extremo opuesto, la nafta súper cayó 3,42% y el gasoil Grado 2 se desplomó 18,63%, un dato que impacta de lleno en el transporte de cargas, la producción primaria y las economías regionales.
En términos agregados, las ventas de naftas retrocedieron 2,29% y las de gasoil 11,78%. La magnitud de esta última baja funciona como un termómetro de la actividad económica real.
Un consumo concentrado, pero en retroceso
Pese a la caída generalizada, el consumo continúa altamente concentrado. La provincia de Buenos Aires encabezó el ranking de ventas en noviembre con 492.593 m³, seguida por Santa Fe (138.671 m³), Córdoba (110.289 m³) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (89.053 m³).
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El dato relevante no es solo el volumen, sino que incluso en estos distritos —los de mayor densidad poblacional y actividad económica— la demanda mostró retrocesos significativos. De las 24 jurisdicciones relevadas, solo Formosa logró una suba interanual marginal del 1,1%.
En el otro extremo, las mayores caídas se registraron en Córdoba (-13,72%), Santa Cruz (-12,22%) y Jujuy (-11,31%), lo que refuerza la idea de un ajuste extendido y territorialmente amplio.
Las petroleras venden menos litros
El comportamiento por bandera también deja una lectura clara: el mercado se achicó. Con excepción de Gulf, que mostró un crecimiento interanual del 14,61%, todas las compañías redujeron el volumen de litros despachados.
El ranking por volumen sigue liderado por YPF, seguida por Shell, Axion y Puma. Sin embargo, el liderazgo se da en un contexto de contracción general, con una competencia cada vez más enfocada en retener clientes antes que en expandir mercado.
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La caída del consumo de combustibles no puede leerse de forma aislada. A nivel global, la mayor eficiencia vehicular, los cambios en la movilidad y la transición energética presionan a la baja la demanda tradicional. En Argentina, el principal componente es una coyuntura económica marcada por la pérdida de poder adquisitivo, menor actividad productiva y ajustes en el gasto cotidiano.
El contraste es evidente: mientras Vaca Muerta impulsa la oferta, fortalece las exportaciones y genera divisas, el mercado interno todavía no encuentra un piso claro. Menos litros vendidos no solo implican menos consumo energético, sino también una señal temprana sobre el nivel de actividad y las decisiones de los hogares y las empresas.
